REQUIEM
MAURICIO KABISTAN
Curaduría: DC/TFT
Casa Tomada. San Salvador, El Salvador.
October XX, 2014.

“Nevertheless, it has developed since the signing of the Chapultepec a rich new political activity across the ideological spectrum. This seems to confirm that Salvadoran society has definitely chosen the democratic channels to resolve their conflicts and differences. But it will be very important for current and future generations to remember that peace and nascent democracy that exists in the country have taken a lot of effort and sacrifice and took too much time. Will strengthen and protect both the great commitment of Salvadorans of tomorrow. ”

Conclusion of “The History of El Salvador”, Volume II. Chapter 6.

Highlighting ironically these lines, I would like to comment first stage through a book in El Salvador have been taught as a first academic approach to history for over 20 years. Mauricio Kabistan retake on more than one occasion the texts on the history of the education system as part of their imagination to create various pieces and layers and mainstream projects beyond history.

How to talk about the war without saying things that have already been talked about before? Rethink history mapping intended most often take cognizance of it. Now, match the mythology of local history with fiction in our knowledge of it, requires a trial and not a sign declared intellectual development. That takes irony to keep a critical mood, while evoking reflection through the healing of madness.

However, as a generation, assuming the right to comment on the story becomes a besieged by the myth of meritocracy operation. Say “I can” at the end is a right that gives you pain conferred by your historical role, not social history upon which you build your own. That is, a post-war generation is understood to have no right to comment on it but has lived. If art and intellectual sector acquire a right in this voice, because fewer people will do it everyday. One of the undercurrents telonean sample from the deliberate desecration principle is that these premises inferred from the time you access the works.

The project, based entirely on artistic research that the artist began to develop the last four years, called “Essay on silence” Memorial of the Victims of the Civil War in El Salvador. Kabistan mentions: “The country has gone through the last decade, a generation that does not yet understand its immediate roots. Talk of war is never just talk about the war or just war in a country. You talk about the pain of the unseen. . From the solitude and dissociation have inherited the consequences “The artist proposes thus a historical on what in some way are the inevitable language of war remark: the victims.

There is a dialogue between the works reveals a mysterious black halo statement, as in the case of Requiem (whose names the piece shown), which is not without some cheeky humor, if someone wants to keep the veil of sepulchral solemnity solemn homage that has nothing. Kabistan takes names as signs themselves, stripping them of their individuality while recognizing them. Clearly an ironic but necessary to highlight an invisible status reviews.

Parts more testimony related to creating visual relationships permeate and sign material through the rest of the exhibition. For Yellow Book, we see an evocation of lucidity as critical to the economy of truth, which come from being voters since the war ended. Using a reconsidered literalness of a sign as it is transparent and above all, the value of information as a human system within situations of individual presence between collective tragedies; and not least, as a capital balance (defined information war). Here Onomatopoeia, does unless you open another question, which is evident by our passing this information we consume about history, and especially our complicity by omission, by refusing to participate. What is our true relationship, lucid, with a possibly called “historical guilt”?

The imagination takes us through proposals that lie between the provocation, the ritual and the desire for the lost and the Circle of Remembrance. And as a fair sample epilogue framing Discernment find a video that ponders the end, in the artist’s words about “the ability to discern a person to be atrophying as he repeatedly exposed to an image. Whether that makes natural, everyday and therefore invisible. ”

The exhibition offers a different range of formats, all of them as projects that portray relationships between past and future, reasons and consequences but above all, inevitable portraits of people with names that were also there. Where can we find a very strong confrontation with the actual information about the 80s, as well as a series of narrative veils the same artist proposes to rethink the past and reality. Understanding that we present ourselves as the architects responsible for a generation that efervece silently toward tomorrow, but at the same time also seems to forget that we are the direct result of a past forgotten and that has implications for our present.

DC / TFT

REQUIEM
MAURICIO KABISTAN
Curatorship: DC/TFT
Casa Tomada. San Salvador, El Salvador.
Octubre XX, 2014.

“A pesar de todo, se ha desarrollado desde la firma del Acuerdo de Chapultepec una nueva y rica actividad política de todo el espectro ideológico. Esto parece confirmar que la sociedad salvadoreña ha escogido definitivamente los canales democráticos para dirimir sus conflictos y divergencias. Pero será muy importante para las actuales y futuras generaciones recordar que la paz y la incipiente democracia que se vive en el país han costado mucho esfuerzo y sacrificio y ha tomado mucho tiempo. Fortalecer y proteger ambas será el gran compromiso de los salvadoreños del mañana.”

Conclusión de “La Historia de El Salvador”, Tomo II. Capítulo 6.

Resaltando con ironía estas líneas, quisiera comentar un primer escenario a través de un libro que en El Salvador se nos ha enseñado como un primer acercamiento académico a la historia desde hace más de 20 años. Mauricio Kabistan retomara en más de una ocasión los textos sobre historia del sistema educativo como parte de su imaginario para generar diversas piezas y proyectos y transversalizar capas que van más allá de la historia.

¿Cómo hablar de la Guerra sin decir cosas de las que ya se han hablado antes? Repensar una cartografía de la historia pretende la mayoría de las veces asumir el conocimiento de ella. Ahora, hacer coincidir la mitología de la historia local con la ficción de nuestro conocimiento sobre ella, requiere un ensayo de signos y no un desarrollo intelectual declarado. Que lleve ironía, que lleve un humor crítico, y a la vez una evocación a la reflexión a través de la cicatrización de la locura.

No obstante, como generación, asumir el derecho a comentar la historia se vuelve una operación asediada por el mito de la meritocracia. Decir “yo puedo” al final es un derecho que te entrega el dolor conferido por tu protagonismo histórico y no la historia social sobre la cual vas construyendo la tuya propia. Es decir, que una generación post guerra, se sobreentiende que no tiene derecho a opinar sobre ella sino la ha vivido. Si el arte y el sector intelectual no adquieren un derecho sobre esta voz, pues menos lo hará la gente del día a día. Uno de los trasfondos que telonean la muestra desde el principio es la desacralización intencional que infiere a estas premisas desde el momento que uno accede a las obras.

El proyecto, basado totalmente en una investigación artística que el artista empezó a desarrollar los últimos cuatro años, llamado “Ensayo sobre el silencio”, parte del Memorial de Victimas de la Guerra Civil de El Salvador. Kabistan menciona: “El país ha atravesado, la última década, por una generación que aún no comprende sus raíces inmediatas. Hablar de la guerra, nunca es hablar solo de la guerra, o solo de la guerra de un país. Es hablar del dolor de los invisibles. De la soledad y disociación que nos han heredado las consecuencias.” El artista nos propone de esta manera un comentario histórico sobre lo que en alguna forma son el inevitable lenguaje de la guerra: las víctimas.

Existe un dialogo entre las obras que revela un misterioso halo negro de pronunciamiento, como en el caso de Réquiem (cuya pieza da nombre a la muestra), que no carece de cierto humor descarado, por si alguien quiere mantener el velo de solemnidad sepulcral en un homenaje que de solemne no tiene nada. Kabistan retoma los nombres como signos en sí mismos, despojándolos de su individualidad al mismo tiempo que les reconoce. Es claro un comentario irónico pero necesario para resaltar una situación invisible.

Piezas más vinculadas al testimonio se permean generando relaciones visuales de material y signo a través del resto de la exhibición. En el caso de Libro Amarillo, vemos una evocación a la lucidez como una crítica a la economía de la verdad, de la cual venimos siendo votantes desde que la guerra termino. El uso de una literalidad replanteada de un signo como lo es la transparencia y sobretodo, el valor de la información como un sistema humano dentro de situaciones de presencia individual entre tragedias colectivas; y no menos importante, como un capital de equilibrio (la información define la guerra). En este sentido Onomatopeya, no hace menos que abrir otra pregunta, donde es palpable nuestro tránsito por esta información que consumimos sobre la historia, y sobretodo nuestra complicidad por omisión, al negarnos a participar en ella. ¿Cuál es nuestra verdadera relación, lúcida, con una, posiblemente llamada “culpa histórica”?

El imaginario nos conduce por propuestas que estriban entre la provocación, el rito y el deseo de lo perdido como en el Circulo de la Memoria. Y como un justo epilogo que enmarca la muestra encontramos Discernimiento, un video que medita al final, en palabras del artista sobre “la capacidad de discernimiento de una persona, que se va atrofiando a medida que se le expone a una imagen repetidamente. Tanto que se le hace natural y cotidiano y por lo tanto invisible.”

La exhibición brinda un diferente rango de formatos, todos ellos como proyectos que retratan relaciones entre el pasado y el futuro, razones y consecuencias pero sobretodo, retratos inevitables de gente con nombres y apellidos que también estuvieron ahí. Donde podemos encontrar una confrontación muy marcada con la información real relacionada con la década del 80, así como una serie de velos narrativos que el mismo artista propone para replantear al pasado como realidad. Entendiendo que nos presentamos como los arquitectos responsables de una generación que efervece silenciosamente hacia un mañana, pero que al mismo tiempo parece que también nos olvidamos que somos la consecuencia directa de un pasado y que ese olvido tiene repercusiones en nuestro presente.

DC / TFT

PRODUCTION CREDITS
CONCEPT: Mauricio Kabistan
MANAGEMENT: CCESv, Conmemora Colectivo, DC / The Fire Theory.
MUSEOLOGY: DC / The Fire Theory
LOGISTIC: The Fire Theory
DESIGN: The Fire Theory, Antonio Romero.
REGISTER: The Fire Theory, CCESv.
TRANSPORT: Victor Rodríguez, Mario Arévalo, Rodrigo Rodríguez, Ana Lucía Sáenz Jaramillo.
MEDIA: The Fire Theory, Mauricio Sandoval, CCEsv, Diandra Mejía.
MOUNTING: Gustavo Mejía , Juan Alfaro, Mauricio Kabistan, Víctor Rodriguez.
ACKNOWLEDGEMENTS: CCEsv, Mónica Mejía, Federico Krill, ASCINE, Melissa Guevara, Negriño Kabistan, Conmemora Colectivo, Ana Lucía Sáenz Jaramillo, MALU Sáenz Jaramillo, COMADRES, Abigail Reyes, Walterio Iraheta, Carmen Elena Trigueros, Beatriz Alcaine, Hugo Rivera, Vanessa Castro.