MI UNIVERSO MORIRÁ CONMIGO
Curaduría: DC/ TFT
Proyecto ganador de la Convocatoria Soledades del Centro Cultural de España en El Salvador.
Centro Cultural de España, San Salvador, El Salvador.
Mayo 08 – Mayo 29, 2014.

“In an era I was an aura, ten times when I was a young god of love. Wielding my strength overshadowed on earth today is so black. Black on black puddles breathing black black air black love. All the cities I walk through never said my name, because they didn’t know anything and cities owed me nothing. Who said that the blood and the universe were not the same thing? So as determines a single bacteria in a rotten branch. Also determines the single particle that black hits black black puddles. So as determined single point of light that goes off in an extinguished candle, and quotes from the dead, if the dead have ceased to be old and are so old and so dead. “

Harold Knight. The Book of the Raven, Entropy.

George Berkeley George Berkley, antes de inventar la muerte, siempre contaba una historia respecto a los submundos y sus expansiones. Era una anécdota que contaba, sobre un momento en la universidad, donde se desapareció de la realidad leyendo a Henry Miller. Un día decidió, en vez de leerlo como hacía todas las tardes, caminar hacia la costa, que quedaba a pocas cuadras, cada vez que llegaba, su mente recorría los mismos caminos, las mismas cadenas de pensamiento, que repasaba, como un mantra que le revelaba las medidas del océano frente a las de su ser como hombre: Nos encontramos en la misma playa ante el mismo océano poderoso. Ahí está… in perpetuum.

Somos apenas visitantes en los límites de nuestra memoria. La mente es un arrecife que separa dos, cien, mil universos complejos que dentro de todo, creen con todas sus fuerzas que es posible la ilusión del vínculo. Así, de alguna manera tradicional, estamos todos comprometidos a recuperar y replantear todo el sentido de la información a la que nos exponemos everyday y generar algo más que un libro lleno de páginas que se empañan y de percepciones y experiencias irrecuperables. La posibilidad de legar un testimonio poético para después de nuestra muerte no puede ir más allá de las preguntas de un niño, de su inquietud cansada que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Buscamos creer en un mundo inescrutable y donde las huellas y los caminos son los escribas de nuestra memoria, una memoria por demás inescribible, que sucede y desuscede, sin dejar de desgastarse cada vez que la vestimos.

Berkley era el hombre que quería fotografiar sus pensamientos, porque hablamos de un Berkley que no sucedió ni vivió más allá de su nombre estadístico, genérico y patronal; todos los días en el espejo sabía bien que su presencia acabaría con él, que su pensamiento era un hoyo negro creciendo en el espejo, y lo tragaría completamente todo algún día. Berkley leía siempre el mismo párrafo de H. y lo podía recitar como un script de un anuncio de televisión, pero por muy cómico que pudiera intentar recordarlo, nunca dejaba de sentirlo como un estanque en el que se sumergía sin cerrar los ojos: Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos. Los mártires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados aisladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados éxtasis en una sola autotrascendencia, pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada espíritu con una encarnación está condenado a padecer y gozar en la soledad. Las sensaciones, los sentimientos, las intuiciones, imaginaciones y fantasías son siempre cosas privadas y, salvo por medio de símbolos y de segunda mano, incomunicables. Podemos formar un fondo común de información sobre experiencias, pero no de las experiencias mismas. De la familia de la nación, cada grupo humano es una sociedad de universos islas.

Ser y existir sucede a tantas dimensiones, y reaccionamos a tantos universos. Que al final, son solo productos de cerebros frágiles y perecederos. ¿Que pasa cuando morimos? ¿Nuestros confines nos encuentran y se cierran? ¿Que es la soledad? ¿Como la construimos? ¿Es la soledad un espacio? ¿Es la mente un espacio?

En este proyecto. Planteamos los límites , la imagen como un constructo abstracto, y los sentidos, como una herramienta mental, no física, no biológica. La gama de reacciones ante nuestra creación diaria (nuestros amigos, nuestras percepciones, nuestros deseos, secretos, etc) permite que nuestra vida suceda, algunos con miedo, otros con curiosidad, otros imparables, inasequibles, como Sanders McAvoy en su parábola cuenta de “un jinete que huye del fuego, aunque no sabe que el fuego sucede porque su espalda se quema.” Somos ingenuos desde que nacemos y aún así, tal vez consideramos el sentido de la muerte como un ateísmo de nuestro propio fin.

Mi universo morirá conmigo es una declaración de límites internos. Esta muestra habla sobre fantasmas y memorias. Todos fabricamos nuestros mundos, dedicamos tiempo a crearlos, a alimentarlos, a volverlos más complejos, a tratar de entender, prolongar y a veces, recuperar, la imagen del camino, aunque sabemos que es imposible, no dejamos de buscar la ruta hacia la puerta que nos permita escapar de nuestra propia fragilidad e inmanencia, que casi siempre termina con tanta facilidad y sorpresa.

En fin, Berkley caminó y caminó sobre un sendero angosto e inclinado, muchas veces en su vida la imagen variaba en formas, medidas y colores, pero, siempre respondía a sus propias aspiraciones. Berkley veía inconclusos los momentos en los que la luz de la ventana es la sombra de nuestro pensamiento. Al final, un enjambre de abejas, realmente era una historia acerca de la nostalgia y sus próximos muertos, o una cucaracha muerta en el suelo, el acta de la vida y la muerte, firmada por todos los seres vivos.

DC/TFT

MY UNIVERSE WILL DIE WITH ME
Curatorship: DC/ TFT
Winning project of the Open Call “Soledades” from the Cultural Center of Spain on El Salvador.
Cultural Center of Spain, San Salvador, El Salvador.
May 08 – May 29, 2014.

“In an era I was an aura, ten times when I was a young god of love. Wielding my strength overshadowed on earth today is so black. Black on black puddles breathing black black air black love. All the cities I walk through never said my name, because they didn’t know anything and cities owed me nothing. Who said that the blood and the universe were not the same thing? So as determines a single bacteria in a rotten branch. Also determines the single particle that black hits black black puddles. So as determined single point of light that goes off in an extinguished candle, and quotes from the dead, if the dead have ceased to be old and are so old and so dead. “

Harold Knight. The Book of the Raven, Entropy.

George Berkeley George Berkley, antes de inventar la muerte, siempre contaba una historia respecto a los submundos y sus expansiones. Era una anécdota que contaba, sobre un momento en la universidad, donde se desapareció de la realidad leyendo a Henry Miller. Un día decidió, en vez de leerlo como hacía todas las tardes, caminar hacia la costa, que quedaba a pocas cuadras, cada vez que llegaba, su mente recorría los mismos caminos, las mismas cadenas de pensamiento, que repasaba, como un mantra que le revelaba las medidas del océano frente a las de su ser como hombre: Nos encontramos en la misma playa ante el mismo océano poderoso. Ahí está… in perpetuum.

Somos apenas visitantes en los límites de nuestra memoria. La mente es un arrecife que separa dos, cien, mil universos complejos que dentro de todo, creen con todas sus fuerzas que es posible la ilusión del vínculo. Así, de alguna manera tradicional, estamos todos comprometidos a recuperar y replantear todo el sentido de la información a la que nos exponemos everyday y generar algo más que un libro lleno de páginas que se empañan y de percepciones y experiencias irrecuperables. La posibilidad de legar un testimonio poético para después de nuestra muerte no puede ir más allá de las preguntas de un niño, de su inquietud cansada que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Buscamos creer en un mundo inescrutable y donde las huellas y los caminos son los escribas de nuestra memoria, una memoria por demás inescribible, que sucede y desuscede, sin dejar de desgastarse cada vez que la vestimos.

Berkley era el hombre que quería fotografiar sus pensamientos, porque hablamos de un Berkley que no sucedió ni vivió más allá de su nombre estadístico, genérico y patronal; todos los días en el espejo sabía bien que su presencia acabaría con él, que su pensamiento era un hoyo negro creciendo en el espejo, y lo tragaría completamente todo algún día. Berkley leía siempre el mismo párrafo de H. y lo podía recitar como un script de un anuncio de televisión, pero por muy cómico que pudiera intentar recordarlo, nunca dejaba de sentirlo como un estanque en el que se sumergía sin cerrar los ojos: Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos. Los mártires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados aisladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados éxtasis en una sola autotrascendencia, pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada espíritu con una encarnación está condenado a padecer y gozar en la soledad. Las sensaciones, los sentimientos, las intuiciones, imaginaciones y fantasías son siempre cosas privadas y, salvo por medio de símbolos y de segunda mano, incomunicables. Podemos formar un fondo común de información sobre experiencias, pero no de las experiencias mismas. De la familia de la nación, cada grupo humano es una sociedad de universos islas.

Ser y existir sucede a tantas dimensiones, y reaccionamos a tantos universos. Que al final, son solo productos de cerebros frágiles y perecederos. ¿Que pasa cuando morimos? ¿Nuestros confines nos encuentran y se cierran? ¿Que es la soledad? ¿Como la construimos? ¿Es la soledad un espacio? ¿Es la mente un espacio?

En este proyecto. Planteamos los límites , la imagen como un constructo abstracto, y los sentidos, como una herramienta mental, no física, no biológica. La gama de reacciones ante nuestra creación diaria (nuestros amigos, nuestras percepciones, nuestros deseos, secretos, etc) permite que nuestra vida suceda, algunos con miedo, otros con curiosidad, otros imparables, inasequibles, como Sanders McAvoy en su parábola cuenta de “un jinete que huye del fuego, aunque no sabe que el fuego sucede porque su espalda se quema.” Somos ingenuos desde que nacemos y aún así, tal vez consideramos el sentido de la muerte como un ateísmo de nuestro propio fin.

Mi universo morirá conmigo es una declaración de límites internos. Esta muestra habla sobre fantasmas y memorias. Todos fabricamos nuestros mundos, dedicamos tiempo a crearlos, a alimentarlos, a volverlos más complejos, a tratar de entender, prolongar y a veces, recuperar, la imagen del camino, aunque sabemos que es imposible, no dejamos de buscar la ruta hacia la puerta que nos permita escapar de nuestra propia fragilidad e inmanencia, que casi siempre termina con tanta facilidad y sorpresa.

En fin, Berkley caminó y caminó sobre un sendero angosto e inclinado, muchas veces en su vida la imagen variaba en formas, medidas y colores, pero, siempre respondía a sus propias aspiraciones. Berkley veía inconclusos los momentos en los que la luz de la ventana es la sombra de nuestro pensamiento. Al final, un enjambre de abejas, realmente era una historia acerca de la nostalgia y sus próximos muertos, o una cucaracha muerta en el suelo, el acta de la vida y la muerte, firmada por todos los seres vivos.

DC/TFT

CRÉDITOS DE PRODUCCIÓN/PRODUCTION CREDITS
SELECCIÓN/ GESTIÓN: DC /TFT.
MUSEOGRAFÍA: DC /TFT
LOGÍSTICA: The Fire Theory
DISEÑO: The Fire Theory, Antonio Romero
REGISTRO: The Fire Theory
TRANSPORTE: Victor Rodríguez, Mario Arévalo, Rodrigo Rodríguez.
PRENSA Y COMUNICACIONES: The Fire Theory, Mauricio Sandoval, CCEsv.
MONTAJE: Gustavo Mejía , Juan Alfaro, Mauricio Kabistan, Víctor Rodríguez, Orlando Rivas, Abigail Reyes, Rodrigo Dada, Jaime Izaguirre, Mauricio Esquivel,
José David Herrera, Hugo Rivera, Boris Ciudad Real, Javier Zamora Valdez.
AGRADECIMIENTOS: CCEsv, Mónica Mejía, Hugo Rivera, Manuel Cisnado, Walter Iraheta,Vladimir Esquivel, Alex Esquivel, Carmen Patricia de Díaz, Jorge Alberto
Díaz, Diana Carolina Díaz.